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Aruma en México: el proceso completo detrás de una expansión acelerada en retail

21 ene, 2026

Hay proyectos que se miden por el número de tiendas abiertas.
Y hay otros que se miden por todo lo que tuvo que pasar para que esas tiendas existieran.

El proyecto de Aruma en México pertenece claramente al segundo grupo.

Una marca global con ADN latinoamericano

Aruma es una marca global, pero con un origen que marca toda la diferencia: no nace en Europa ni en Estados Unidos, nace en Latinoamérica.
Lincorp desarrolla este nuevo formato de tienda en Perú con una visión clara y muy bien definida: democratizar la belleza.

¿Eso qué significa en términos reales?
Significa llevar marcas virales, relevantes y aspiracionales al alcance del consumidor cotidiano. Sacarlas del esquema exclusivo de centros comerciales premium y acercarlas a la calle, a zonas de alto tránsito y a formatos más accesibles.

El concepto fue probado y escalado de manera contundente en Perú, alcanzando más de 100 tiendas abiertas solo en Lima, lo que sentó las bases para pensar en una expansión regional hacia mercados como México y Colombia.

El reto de llegar a México: entender antes de ejecutar

Cuando se toma la decisión de traer Aruma a México, el reto era claro: no se podía simplemente replicar lo que ya existía.

El equipo de SP360 entendió desde el inicio que este proyecto exigía algo más profundo que adaptar diseño y construcción. Exigía entendimiento real del ADN de la marca, de su estrategia comercial y proyección de espacio frente al cliente.

Por eso, el primer paso fue viajar a Perú.
No para ver renders o conceptos en papel, sino para recorrer tiendas operando, analizar flujos reales, entender decisiones de layout, materiales, exhibición, presupuesto y vida del espacio.

Antes de diseñar una sola tienda en México, se desarrolló un análisis completo de las tiendas, que incluyó:

  • Que se había hecho en Perú y porque funcionaba
  • Que lineamientos eran innegociables
  • Que elementos respondían a un contexto local específico
  • Que debía adaptarse al mercado mexicano

La consigna fue clara desde el inicio: misma experiencia de marca, adaptada correctamente a un nuevo mercado.

Adaptar un concepto sin perder su esencia

El proceso de adaptación no fue solo arquitectónico. Incluyó variables clave como:

  • Tipologías de ubicación
  • Comportamiento del shopper mexicano
  • Costos locales y tiempos de ejecución
  • Proveedores, sistemas constructivos y operación
  • Durabilidad y tendencias actuales en el país

Un punto fundamental del proyecto fue el enfoque de budget consciente. Aruma es un proyecto con la visión de que cada decisión debe ser eficiente. El modelo de negocio depende de que las tiendas sean:

  • Rentables
  • Replicables en plazos cortos
  • Sostenible en los próximos años

Esto implicó tomar decisiones estratégicas en materiales, procesos constructivos, mobiliario y ejecución, siempre buscando el equilibrio entre experiencia de marca y viabilidad de crecimiento de la cadena en México.

Un calendario retador: 10 tiendas en menos de 6 meses

Uno de los mayores desafíos del proyecto fue el tiempo.

El plan contemplaba abrir 10 tiendas en menos de seis meses, en distintos formatos y ubicaciones, lo que obligó a una planeación y coordinación extremadamente precisa.

La estrategia de expansión fue escalonada:

  1. Centros comerciales, para validar el concepto en entornos controlados
  2. Power centers, para probar el formato en ubicaciones de alto flujo
  3. Puntos de calle, alineados con la visión original de la marca
  4. Los últimos dos formatos, retando a las ubicaciones que estamos acostumbrados de tiendas de belleza y skincare. 

Reforzando el concepto de democratizar la belleza.

Las primeras 10 tiendas en México fueron:

  • Parque Toreo
  • Parque Las Antenas
  • Centro Santa Fe
  • Parque Lindavista
  • Torre Prisma
  • Cielo Abierto
  • Nomad Sullivan
  • Reforma 45
  • Multiplaza Valle Dorado
  • Fuente de Trevi

Cada apertura no fue solo una tienda más, sino parte de un proceso de aprendizaje continuo. Con cada proyecto se ajustaron layouts, exhibiciones, flujos, detalles constructivos y procesos de montaje.

Siendo está una de las grandes aportaciones de SP360 al proyecto, poder implementar mejoras a corto plazo, llegando a la tienda 10, en un mismo año con un concepto mejorado.

Consolidación del concepto durante 2025

Una vez completadas las primeras aperturas, el enfoque del proyecto cambió.

Durante 2025, el objetivo dejó de ser únicamente abrir y pasó a ser consolidar:

  • Afinar la identidad de Aruma en México
  • Asegurar coherencia entre tiendas
  • Optimizar procesos de construcción y tiempos
  • Preparar el modelo para escalar de forma más eficiente

El rol de SP360 en esta etapa fue clave: convertir un concepto de marca en un sistema operativo de retail, capaz de repetirse sin perder calidad ni identidad.

Este no fue un proyecto de una sola persona. Involucró project managers con experiencia en obra, mobiliario, construcción y visual merchandising, así como una coordinación constante entre equipos. De hecho, una de las cabezas de SP360 lleva más de año y medio completamente involucrada en este proyecto, asegurando que cada etapa estuviera alineada con la visión de largo plazo.

Lo que sigue: expansión y escalabilidad en 2026

Aruma no termina en 2025.
En 2026, el proyecto entra en una nueva etapa enfocada en crecer más rápido y de forma más estructurada, con el objetivo de fortalecer un modelo financieramente sostenible y altamente escalable.

Tan solo en el primer trimestre de 2026, se contemplan nuevas aperturas en ubicaciones como:

  • Santa María la Ribera
  • Centro Histórico
  • Colonia del Valle

Esta nueva fase implica no solo abrir más tiendas, sino hacerlo mejor: con procesos más optimizados, tiempos más cortos y una estructura sólida que permita seguir creciendo.

Conclusión: abrir rápido no es suerte, es proceso y planeación estratégica meses atrás

El proyecto de Aruma en México confirma algo que en SP360 tenemos muy claro:
abrir muchas tiendas en poco tiempo no es cuestión de improvisación, es el resultado de ingeniería de valor, planeación estratégica, adaptación y ejecución bien coordinada.

Cuando una marca entiende su ADN, adapta su concepto al mercado correcto y ejecuta con disciplina, el crecimiento deja de ser un riesgo y se convierte en una oportunidad real.

Y este proyecto apenas comienza.